
Uno de los problemas a resolver al diseñar páginas web es el control sobre el aspecto con el que se van a visualizar los contenidos, esto es, la forma que tendrá un diseño visualizado por personas que utilicen diferentes dispositivos y configuraciones.
El avance de las tecnologías de la información ha propiciado
que actualmente existan en el mercado una gran variedad de soportes
en los que poder obtener información procedente de la web. Esta
heterogeneidad de soportes hace que el aspecto de la información
sea necesariamente diferente en función de los diferentes dispositivos
y configuraciones utilizados.
Por lo tanto, actualmente no se puede pensar en un único aspecto
final a la hora de diseñar un contenido.
Dentro de las opciones que existen para solventar esta nueva manera de diseñar se encuentra el diseño líquido, llamado así porque se basa en que el contenido adopta la forma del continente. No es la única opción ni se puede afirmar rotundamente que sea la mejor, pero es una más a tener en cuenta dentro de las diferentes tendencias existentes en el diseño web actual.
El origen del problema del diseño adaptable procede de la influencia
que el diseño gráfico tradicional ha tenido sobre el diseño
web. Cuando surge la web los diseños comienzan a hacerse siguiendo
los mismos criterios y normas que regían el diseño gráfico
tradicional. Sin embargo, mientras que el diseño gráfico
lleva implícito el soporte en el que se presenta como una parte
más del proceso, en el diseño web el control sobre el
trabajo termina en el momento que un usuario o usuaria se descarga el
contenido utilizando su propio dispositivo o navegador.
Los primeros diseños web se caracterizaron por intentar mantener el mismo aspecto (tamaño de texto, ancho de columnas, colores, etc.) independientemente del dispositivo utilizado para interpretarlo, es decir, se intentaba que el diseño tuviese un aspecto exactamente igual al que el diseñador o diseñadora había creado en su máquina. Sin embargo, basta que se utilice una resolución de pantalla distinta para que la visualización de contenidos sea totalmente diferente. Si se tiene en cuenta que los navegadores tampoco interpretan de la misma manera el código, y que ocurre lo mismo con las diferentes plataformas existentes, se obtiene la conclusión de que pretender que un diseño sea visualizado de una única forma “correcta” se convierte en una utopía. El hecho de que el soporte donde se visualizan los contenidos sea una parte no controlada por la persona que realiza el diseño es la diferencia definitiva con el diseño gráfico tradicional.
Esta diferencia fundamental es intrínseca al medio y debe entenderse
como una parte más del proceso, no como una desventaja a la hora
de afrontar un diseño. Sin embargo, durante mucho tiempo la tendencia
ha sido optimizar el diseño para un dispositivo determinado,
entendiendo esto como una resolución óptima en un navegador
concreto sobre una plataforma determinada de un tipo de máquina.
Para que los contenidos se visualicen de la forma más correcta en la mayor cantidad de usuarios posible, han ido apareciendo diferentes formas de hacer diseño web (en cuanto a su apariencia), que se pueden resumir en cuatro grupos:
El diseño fijo es el tradicional, donde las medidas son invariables y los contenidos están pensados para verse óptimamente sólo en unas condiciones predeterminadas. La parte positiva de esta forma de trabajar es el control sobre el aspecto final del trabajo. Como aspecto negativo está la limitación que se impone al usuario o usuaria al obligarle a utilizar una determinada resolución, navegador y dispositivo para ver los contenidos de la forma más correcta.
El diseño líquido es el que adapta los contenidos al dispositivo. Como parte positiva, se puede tener cualquier configuración de pantalla. En el aspecto negativo, quien tenga una resolución de pantalla muy alta puede tener problemas a la hora de leer los textos porque adopten un largo excesivo. También es importante el hecho de que los contenidos adquieran unas proporciones o disposición que desvirtúen la percepción de la imagen global.
El diseño elástico es el que, partiendo de un tamaño y proporción determinado, es capaz de adaptarse de forma proporcionada a las necesidades de visualización de quien se descargue el contenido. Utilizando esta técnica se puede controlar la imagen general permitiendo que sea el usuario o usuaria quien decida el aspecto final de la información
Estas técnicas pueden combinarse en función de los resultados que se quieran obtener, es lo que se consideraría diseño mixto.
Además de las diferentes soluciones para obtener una visualización óptima, se debe tener en cuenta que un mismo contenido puede ser visualizado por dispositivos diferentes a un PC, por lo cual una misma unidad de información tendrá que adoptar diferentes aspectos. De esta premisa nace la necesidad de separar forma y contenido, para poder aplicar el aspecto más apropiado según la plataforma en la que se vaya a descargar la información, a un mismo contenido.
Ésta separación de forma y contenido, además de ser imprescindible cuando se trabaja para diferentes dispositivos, supone ventajas adicionales también en aquellas ocasiones en las que el destino final de la información es un dispositivo “único”.
La tendencia actual hace que cada vez en más ocasiones no siempre el principal dispositivo Web sea un ordenador de sobremesa con capacidades multimedia y una conexión de gran ancho de banda.
Otros dispositivos que se utilizan actualmente:
La evolución de las tecnologías de la información hace que cada día deban replantearse las formas de comunicación en todos sus aspectos. El diseño de contenidos web es un claro exponente de esta evolución, y tanto el aspecto como los contenidos que se ofrecen vía web han experimentado cambios sustanciales en la breve historia de este canal de comunicación.
A la hora de presentar contenidos, no existen fórmulas mágicas ni procedimientos perfectos para todas las necesidades, por lo que se deben buscar las soluciones más adecuadas para cada caso.
Sí existen al menos dos formas de trabajar que ofrecen ventajas, que son, de manera esquemática:
Además de estas consideraciones de tipo estético, si
se pretende facilitar el acceso a la mayor cantidad posible de usuarios
se deben tener en cuenta los estándares y normas definidos en
organismos como el Word Wide Web Consortium (W3C), y otros aspectos
como la usabilidad de sitios web.
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